COMPARTIMOS… la propuesta de una performance: “Espiral de la Vida”, el arte como diálogo entre culturas

16 Ago
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Mª Gracia Moya Méndez

 CEIP Gloria Fuertes, Jaén (España)

“El arte es un estado de encuentro”, Nicolas-Bourriaud

Nos adentramos en el relato sobre la performanceque los niños y las niñas de Educación Infantil del CEIP Gloria Fuertes protagonizaron en el Museo Íbero de Jaén (España). ¿Cuál fue la propuesta de esta expresión artística? Crear y construir un espacio simbólico integrado con identidades entremezcladas que invita, a quienes visiten el Museo, a añadir su huella como símbolo de unión y participación. “Espiral de la Vida”, acciones de representación y transformación de objetos que se funden en un diálogo entre el arte íbero y el contemporáneo, propiciando un intercambio cultural, entre antecedentes históricos y movimientos artísticos actuales, en los que el espectador se convierte en parte activa del mismo a través de la experimentación y la actuación. Todo ello enriquece el conjunto de la obra y lo hace crecer.

El hilo conductor en esta construcción colectiva ha sido el cruce de identidades a través del nombre, símbolo de perdurabilidad y juego. Dos piedras por persona se impregnan mediante el tacto, olores, caricias y representaciones gráficas: en una, el nombre propio se escribe en tinta negra y en otra, el nombre íbero elegido por cada uno es escrito en rojo y adornado con elementos de la cerámica propia de este pueblo prerromano.

Para la creación de esta performance, previamente se desarrolló un proceso de investigación encaminado a conocer los nombres íberos y sus respectivos significados, llegando a clasificarlos por género masculino y femenino según su uso en la historia. Cada uno eligió su nombre preferido atendiendo a la cercanía que sintió con el mismo en el contexto de distintos dinámicas, por ejemplo, de la mano, entre otros, de Cedubeles y sus conocimientos sobre la ciudad de Cástulo; y de la princesa Himilce, quien recibe a los niños y las niñas en el Museo y les relata acontecimientos importantes de su vida, así como, historias que vibran en las esculturas íberas. Alumnado y docentes llegan al acuerdo de la importancia de visibilizar a cada ciudadano y ciudadana, eligiendo un nombre íbero y posibilitando, posteriormente, cuantos ajustes e intercambios se requirieran. En algunos casos, no hubo dudas respecto a esta decisión, por ejemplo, Antonio y Lucas atendieron a la similitud de los nombres íberos con los propios, seleccionando, respectivamente, Argantonio y Culcas; mientras que en otros, se buscaron intercambios entre ellos respondiendo a intensiones muy diversas, por ejemplo Sofía, como de mayor quiere ser policía, no le pareció adecuado llamarse Himilce pues es un nombre de princesa y se lo cedió a Carla, quien estaba deseosa de tenerlo. La mirada respetuosa del profesorado estuvo atenta a lo que ocurría, escuchando y permitiendo que la voz de los niños y niñas guiara lo acontecido.

Land-Art(movimiento de arte contemporáneo centrado en la intervención artística en paisajes naturales) inspiró esta performance, especialmente una de sus obras más representativas, Spiral Jettyde Robert Smithson. Esta obra, emplazada en el desierto de Utah (EEUU), inicia una espiral en la orilla del Gran Lago Salado para adentrarse en él y poder recorrerlo sintiendo la brisa del agua salada y observando los cambios que el paso del tiempo y la meteorología producen en ella. Esta indagación ayudó a decidir que la intervención artística se centrara en la creación de una espiral con las piedras preparadas, que ubicarían en el Museo Íbero.

Tuvieron presente las visitas a distintas exposiciones realizadas, y también las que el grupo había montado en su centro. Estas experiencias les permitieron tomar algunas decisiones para la organización de la performance,entre ellas, el diseño del cartel para su difusión y el título de la obra. La espiral inspiró al grupo para buscar posibles nombres: laberinto de la noche, la Luna, espiral íbera y española, de los sueños, de la vida… concluyendo “Espiral de la Vida”. Para tomar decisiones respecto al cartel, tomaron nota de las ideas aportadas por los integrantes del grupo hasta consensuar que tenían los datos que querían expresar; escribieron el borrador del texto y pidieron ayuda al alumnado de otra clase para revisarlo.

 

Ya en el Museo Íbero comenzaron a realizar el espiral como un ritual, solicitando a la diosa Betatum que les permitiera, desde el respeto y cuidado del entorno museístico, adentrarse en su bosque para situar sus piedras junto a las de su lugar sagrado.

 

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