Historias de aventureras en una clase de 4 años en contexto de pandemia

8 Oct
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Maestras escritoras, escribir como maestras.

REESCRIBIENDO EL CURSO 2020-2021

Ante la adversidad, creatividad

Introducción

No somos muy originales diciendo que ni en nuestra imaginación más fantasiosa hubiésemos anticipado los cambios tan rotundos que nos exigió (y que, de alguna manera, nos sigue exigiendo) el entorno COVID. En este contexto, todos vivenciamos, de una u otra manera, la amplitud del concepto “creatividad” pues, más allá del ámbito artístico, nos reconocimos creativos cuando dimos pasos de gigantes para generar soluciones ciertamente insólitas que amalgamaban nuestro “día a día” con las exigencias de una pandemia. Y, en ese interjuego surgieron nuevos y variados aprendizajes. Justamente, a este aspecto se refieren las experiencias de aula que nos comparten dos compañeras de AELE, Verónica Martín e Inma González.

Así nos lo cuentan...

Este curso, los maestros y las maestras nos hemos convertido en escritores pues la situación vivida requería pararse, pensar y reflexionar para dar forma a algo nuevo condicionado por un guion al que nunca antes nos habíamos enfrentado: una pandemia mundial. En este texto queremos compartir con vosotros, a modo de símil o metáfora, el proceso creativo que se encuentra detrás de la escritura de nuestro particular “libro”. Cómo fuimos reescribiendo nuestra manera de estar en el aula y lo que ha supuesto para nosotras el curso 2020-2021. Un escrito a modo de reflexión que esperamos sirva para animar a ponerse en acción y crear ante la adversidad.

En esta ocasión, las AUTORAS somos Inma y Vero, dos maestras de Infantil del colegio El Peralejo, un cole situado en un pueblo de la sierra de Madrid. Dos amigas y compañeras que, tras 17 años trabajando como pareja pedagógica, viven su primera “pandemia pedagógica” (y esperamos que sea la última).

Este “libro” nuestro tenía dos elementos ya preestablecidos que lo condicionaban: la temática y el contexto. Tenía que tratar sobre la vuelta al cole y la historia debía transcurrir en las clases de 4 años durante el curso escolar 2020-2021, un curso que se iba a desarrollar tras unos meses de confinamiento y en plena segunda ola de pandemia con nuevas normas procedentes de un plan de contingencia para intentar evitar los contagios en el centro.

Y con este previo, nos quedaba lo más difícil y bonito a la vez: DAR VIDA AL “LIBRO”.

A continuación, os detallamos todos los pasos de ese proceso creativo:

Primero, ELEGIR EL GÉNERO. Como todos sabemos, existen todo tipo de novelas, especialmente cuando hablamos de sus géneros literarios. Las hay de amor, detectivescas, de ciencia- ficción…  Y, aunque el punto de partida pudiera parecer que nos condicionaba a una de terror, nosotras elegimos que fuera de aventuras ya que vivir un momento histórico como el actual es, en sí, una gran aventura.

PROTAGONISTAS. Al tratarse de un libro de aventuras, debía estar protagonizado por grandes aventureros teniendo en cuenta que estos son valientes, positivos, se crecen ante la adversidad, utilizan lo que tienen al lado y sus propios recursos para salir adelante, tienen curiosidad, se interesan por descubrir y conocer cosas nuevas… y viven cada aventura con emoción.

Nuestros aventureros son las familias, los niños y nosotras mismas.

  • FAMILIAS: venían con mucho miedo, incertidumbre, necesidades y muy implicadas en seguir las nuevas normas.
  • NIÑOS y NIÑAS: concienciados de lo que estaba sucediendo aunque algo inseguros y, a la vez, con ganas de encontrarse y de juntos empezar una aventura.
  • LAS MAESTRAS y autoras del libro (nosotras mismas): con miedos, inseguridades, incertidumbre de cara al futuro… pero con ilusión, valentía, ganas y muchos “ases en la manga” para que todo saliera bien.

TÍTULO DEL LIBRO: ¡¡¡Atención, atención…descubridores en acción!!!

BREVE RESEÑA DEL LIBRO. Narra las aventuras de los descubridores (un grupo de niños y niñas de cuatro años que, tras un largo periodo confinados debido a una pandemia mundial, redescubren su entorno cercano con los ojos bien abiertos) y de cómo estos descubrimientos y redescubrimientos los lleva a aprender de lo cotidiano.

DIRECTRICES DEL “EDITOR”. Nos entregó unas directrices que debían aparecer sí o sí en nuestro libro: un plan de contingencia formado por una serie de normas que se convirtieron en los primeros obstáculos a los que debían enfrentarse nuestros protagonistas.

Nosotras, como autoras y co-protagonistas a la vez, nos propusimos saltar dichos obstáculos de la manera que mejor pudiéramos; así que nos liamos “la manta a la cabeza” y empezamos a sortear las olas como unas “aventureras surferas”.

  • “Ola” ESPACIOS: ante unos espacios acotados y sitios fijos en los que había que minimizar los desplazamientos, buscamos nuevos lugares de encuentro, aprendizaje y movilidad. Encontramos en el entorno exterior cercano al cole un espacio de aprendizaje y de sentido de comunidad con muchísimo potencial.
  • “Ola” TIEMPOS: ante las entradas de los niños y las niñas de forma escalonada. dimos un tiempo de juego para poder realizar las rutinas con calma (toma de temperatura, desinfección de manos, organización de sus cosas…) y poder dar la bienvenida a todos y sacar partido a lo que pudieran parecer tiempos de espera. También adaptamos las rutinas a los nuevos horarios derivados, a su vez, de otros cambios, como son los dos turnos de patio.
  • “Ola” MATERIALES: ante la necesidad de minimizar materiales, aprovechamos para hacer algo que teníamos pendiente pero no terminábamos de llevar a cabo: repensar, organizar y rotar los materiales. Todo esto nos ha dado la oportunidad de descubrir la importancia que tienen la selección y la organización de los materiales en el desarrollo de la autonomía, el orden, la destreza y la creatividad en los niños y las niñas.
  • “Ola” METODOLOGÍA:
    • Ante la incertidumbre de un futuro confinamiento, decidimos seguir en la misma línea que en la educación a distancia, donde tuvimos que aprender de aquello que nos rodeaba pues vimos el potencial que la misma tenía. Así es, como nos adentramos en la “pedagogía de lo cotidiano”. Aprender a partir de nuestra realidad, de cosas cercanas, de cosas que usamos: pararnos realmente a mirar y reflexionar sobre las cosas que nos rodean y no pasar de largo delante de ellas. Una línea metodológica que podía seguirse fácilmente desde las casas si en un futuro nos confinaban.
    • Para compensar las carencias del confinamiento anterior (falta de socialización, mucho tiempo en casa, distintas maneras de aprender, escasa actividad…), planteamos la propuesta de “los descubridores” con la idea de que ellos y ellas pudieran redescubrir y conquistar el espacio, confiar en sus posibilidades, potenciar su autonomía, desarrollar su actividad física y mental, su observación… y volver a sentirse parte de la sociedad.
    • En relación a la prohibición de traer cualquier tipo de recurso físico de casa, nos servimos de la tecnología online para compartir situaciones y materiales a través de videos y fotografías al tiempo que aprovechamos materiales imprescindibles propios de uso diario, como su ropa o su almuerzo y todo ello que sirviera para realizar actividades dentro de nuestras propuestas que, de otra manera, no hubiéramos podido hacer.
    • A falta de contacto físico debido a la necesidad de mantener la distancia de seguridad, sustituimos los abrazos por el poder de la palabra y de las miradas, aprendiendo a poner palabras a lo que sentimos y a leer en los ojos el abecedario emocional de los que nos rodean.
    • Ante la imposibilidad de que las familias vinieran a la clase, en las propuestas contábamos con su colaboración y les hacíamos partícipes de diferentes formas en horario no escolar para que siguieran implicados en la educación de sus hijos e hijas y pudieran ser testigos de todos sus descubrimientos y conquistas.

DESARROLLO DE LA TRAMA: Esta historia se ha desarrollado en tres capítulos correspondientes a los tres trimestres del curso. En cada uno de ellos los descubridores tenían que enfrentarse a diferentes aventuras que consistían en ir descubriendo y superando distintos retos en el entorno próximo; y al final de todos ellos, debían transmitir lo aprendido a sus seres más queridos para que dichos descubrimientos trascendieran y sean compartidos.

Capítulo 1: DESCUBRIDORES EN LA NATURALEZA

La primera aventura consistía en descubrir el entorno natural próximo al cole. Para ello, los descubridores salían dos días en semana (si el tiempo lo permitía) a tres espacios con diferentes recursos naturales a los que acudían sistemáticamente para ver los cambios que se producían en ellos. Y así es como vivieron, en primera persona y en tiempo real, los procesos del campo en las cuatro estaciones, las plantas y frutos de temporada, las consecuencias de las lluvias, del frío, del sol, de las personas…, los animales y los bichitos, los ruidos, los colores, los olores… desarrollando cada vez más la habilidad de fijarse en los detalles de las cosas.

Al final del capítulo, los descubridores compartieron con sus familias todo lo aprendido a lo largo de estos paseos. Una visita donde, con guía en mano, les proponían realizar diferentes propuestas: la experiencia de recorrer el camino con los cinco sentidos, el reto de participar en un juego de pistas, dejar una huella en el campo realizando un mandala con elementos naturales y ayudar a la naturaleza recogiendo basuraleza.

Este capítulo se prorroga en los dos siguientes y, al final del libro, se aprecia cómo los descubridores valoran y respetan muchísimo la naturaleza, disfrutan y aprenden con el entorno y pasean como unos verdaderos camperos.

Capítulo 2: DESCUBRIDORES DE PALABRAS

La segunda aventura a la que se enfrentaron fue descubrir palabras en su entorno, pensar sobre ellas y encontrar su utilidad.

Este capítulo se desarrolló en el entorno urbano próximo al cole y, como los descubridores ya tenían interiorizada la observación,  descubrieron palabras en sitios tan variados como edificios (colegio, escuela infantil, tanatorio…) espacios públicos (pista de baloncesto, de patinaje, parque…), mobiliario urbano (contenedores, columpios, papeleras…), carteles informativos, noticias, avisos, señales…Y ante cada palabra descubierta, venía el reto de reflexionar sobre ella, deducir qué quiere decir y el motivo de que esté allí.

Con todos esos descubrimientos se realizó una guía para desenvolverse bien por el entorno próximo al cole y aparecieron aprendizajes tan útiles como los siguientes: en qué contenedor va cada residuo, cómo hay que actuar ante las señales de tráfico que tenemos en la puerta del centro (vado, paso de peatones…), la obligación de llevar casco en el puntrak, la edad a la que están permitidos los columpios del parque, las normas para pasear con perros… el escudo de Alpedrete (cómo es y lo que significa) y los grafitis, unas palabras que no debían estar ahí.

En este capítulo se alterna también una segunda misión: elaborar un Palabrario encontrando y recogiendo diferentes tipos de palabras atendiendo a su significado, sonoridad, raíz, lo que nos trasmiten, lo que nos hacen sentir… recogiendo palabras de todo tipo (bonitas, asustadoras, amigas, palabras que riman, largas, inventadas…).

Capítulo 3: DESCUBRIDORES DE NÚMEROS

En este último capítulo, la aventura consistía en descubrir los números que nos rodean, así como, su utilidad y la información que nos aportan.

Y con los ojos bien abiertos los descubridores encontraron números en la puerta de su casa, en el ascensor, en sus juguetes, en los libros, en el termómetro, en el reloj, en los electrodomésticos, en la radio, en el mando a distancia, en la matrícula del coche, en las señales, en los semáforos… Y gracias a la curiosidad por esos números, descubrieron aprendizajes tan útiles para el día a día, tales como, a partir de qué temperatura tenemos fiebre y no podemos ir al cole, cuánta agua tienen las botellas que traen, cómo es de peligrosa la velocidad a la que pasan los coches por nuestra calle, a qué hora entramos al cole o salimos al patio, qué número de zapato tienen que comprar si les crece el pie, qué día nacieron y por consiguiente cuándo celebran su cumpleaños, el número de su casa, cuánto tienen que calentar la leche…

Y para hacer todo esto manejaron muchos números, cantidades, estimaciones, operaciones, conteos, máquinas y aparatos…

Paralelamente tuvieron que superar también otro reto: servirse del cronómetro para bajar tiempos en aquellas tareas en las que consideraban que podían hacerlo, como por ejemplo, vestirse o desayunar.

“Para concluir os diremos que estos protagonistas siguen descubriendo y compartiendo con todos lo aprendido fuera de las portadas que acotan este “libro”. Ahora ellos están escribiendo su propia historia, con las herramientas que han ido adquiriendo y de las que se han ido valiendo. Y esto es lo mejor que le puede pasar a un autor, que sus personajes tengan vida más allá de las páginas de sus libros.”

APÉNDICE A MODO DE REFLEXIÓN

Siempre que nos enfrentamos a algo nuevo, nos surgen dudas, inseguridades, miedos… Pero ante esta situación, lo importante es reaccionar teniendo en cuenta que se puede empezar de cero, quitar o poner, acortar o alargar, cambiar, reinventarse… aún con riesgo a equivocarnos. Pues si algo hemos aprendido de esta situación, es que la creatividad es la mejor arma para enfrentarse a las adversidades.

PALABRAS CLAVE

Pandemia, Confinamiento,  Educación a distancia,  Verano,

Plan de contingencia,  Reencuentro,  Prudencia,  Respeto,

Redescubrir,  Confiar,  Descubrir,  Disfrutar,  Sonreír,  Compartir,

¡¡¡¡Un aprendizaje por y para la vida!!!!

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